Diplomado en Estudios Feministas
Diplomado en Estudios Feministas, un espacio de vértigo de la interrogación.
Alejandra Castillo habló de la relevancia de los estudios feministas para el cambio social. Alejandra Castillo, que ahora dirige el recién creado Diplomado en Estudios Feministas tiene una trayectoria reconocida en el estudio del feminismo, al respecto se puede decir que hace un par de meses realizó una estancia en la Universidad de Londres para presentar su investigación “Teoría crítica feminista latinoamericana. Figuras de la traducción y la hospitalidad”. Además recibió el nombramiento Honorary Research Fellowship, King’s College el cual la vincula al departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de esta universidad como profesora asociada por un año. En los últimos meses ha participado en varios eventos académicos, como “Marx 160” y “Política de los sexos y violencias de la democracia”. La académica dirige la revista de cultura Papel Máquina, de editorial Palinodia, de publicación reciente.
Cuándo y cómo surge la idea de impulsar este programa
El Diplomado en Estudios Feministas surge a mediados del año 2008. Citando una frase de Julieta Kirkwood, digamos que intentamos romper el largo silencio feminista en la Universidad. En esta iniciativa cabe destacar el entusiasmo y voluntad de Nelly Richard y Federico Galende, que apoyaron en todo momento la idea y el proyecto de un diplomado en estudios feministas.
Los estudios feministas interrogan y son interrogados
El diplomado cuenta con cuatro asignaturas núcleo que funcionan como ejes principales y dos asignaturas taller destinadas a la discusión y construcción del proyecto final de investigación conducente al Diploma de Estudios feministas. La alumna o alumno tiene, además, la posibilidad de complementar su plan de estudios con la elección de una segunda malla curricular otorgada por los demás programas adscritos al Área de Cultura pertenecientes a la Escuela Latinoamericana de Postgrado.
Así, desde el punto de vista institucional, una fortaleza del Diplomado en Estudios feministas es que se encuentra inserto en un conjunto de discusiones y cruces disciplinares que reclaman y exigen una interrogación continua y deslocalizada. En otras palabras, los estudios feministas interrogan y son interrogados a su vez por el arte, la política, la cultura y la comunicación, obligando a estudiantes y profesores a tomarse en serio la reflexión feminista, y de paso, pero quizá aquí residiría todo el peso de la cuestión, interrogar el programa que organiza el propio decir de aquellos campos que por comodidad, pereza o costumbre llamamos arte, política, cultura, comunicación. Y con esto, necesario es decirlo, en un juego de reenvíos sin fin, la propia reflexión feminista, en lo que ella tiene de reificada (por ejemplo, en la idea ramplona de que el feminismo no consiste en otra cosa que en una “comunidad de mujeres”, o en un asunto de “mujeres”) sufre necesariamente una dislocación, una separación que obliga a una interrogación ininterrumpida de sus fines.
Se ha dicho mucho que este es el primer Diplomado en Estudios feministas en Chile, se ha hablado mucho del riesgo, la valentía y la osadía que su sola existencia plantea a otro tipo de estudios, sin embargo, yo prefiero destacar el vértigo de la interrogación que aquí buscamos conjurar, la irresponsabilidad absoluta que reclamamos y demandamos a esta empresa feminista. Irresponsabilidad de decirlo, de callarlo todo, de cuestionarlo todo. En este sentido, bien podría decirse que buscamos generar un espacio de pensamiento fuera de la ley y dentro de la ley, al margen de la institución y dentro de la institución, con el sólo propósito de cuestionar ley, orden e institución: figuras estas del padre y la dominación, de la normalización y la violencia que es urgente combatir en todo momento y lugar.
Trayectoria reconocida
Los docentes del Diplomado y del Área de Cultura de la Escuela Latinoamérica de postgrados de la Universidad ARCIS, gozan de una trayectoria reconocida. Son investigadores activos, con publicaciones que tienen, sin duda, impacto en las áreas y debates donde se inscriben. Y cuando digo esto, no me refiero a mediciones que nada miden, no me refiero a publicaciones que nadie lee, me refiero a textos, escritos que fuerzan la configuración de un orden de discurso, que organizan los debates y problemáticas atingentes a un orden de saber.
Potenciar la reflexión y la crítica feminista
El Diplomado en Estudios Feministas tiene por uno de sus objetivos principales potenciar la reflexión y la crítica feminista. Como directora, no reconozco distinciones entre teoría y práctica, y tiendo a pensar la escritura y la enunciación crítica como una “práctica” entre otras. “Práctica teórica” la llamaba Louis Althusser en los sesenta; “régimen de discurso” la llamaba Michel Foucault en los setenta; Judith Butler con la noción de “performativo” apunta en la misma dirección hoy. No quiero detenerme aquí a discutir la historia metafísica que subyace a la distinción teoría/práctica, no quiero señalar como ella organiza nuestra vida en todos sus aspectos. Si me detengo en esta distinción, si la señalo con cierta obsesión, es porque creo que una de las tareas principales del Diplomado es trabajar en la deconstrucción de los efectos de estas y otras distinciones. Por eso, la vida académica del Diplomado, sus actividades curriculares y extracurriculares, se orientan a integrar a los estudiantes en todas las actividades generadas, a invitarlos al riesgo de la palabra, a la promesa de una posición. En este sentido, la participación –destacada hay que decirlo- de alumnas y alumnos del Diplomado en el Coloquio Política de los sexos y violencias de la democracia organizado en conjunto con la Biblioteca de Santiago, a comienzos de diciembre, puede ser vista como una actividad ejemplar que refleja el tipo de actividades que nos interesa potenciar.
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